Diario de un confinamiento
Si algo ha puesto de relevancia la actual crisis sanitaria que vivimos es el lugar ocupa la infancia en nuestra sociedad. O, sería más adecuado decir, el lugar que la sociedad da a nuestra infancia. Hablamos de infancia en general, de l@s niñ@s y adolescentes que forman parte de España, ciudadanos de pleno derecho y, sobretodo, con derechos reconocidos. Y en muchos casos vulnerados de una u otra manera, y en ocasiones sistemáticamente.
España ratificó el 30 de noviembre de 1990 (esto ya viene de lejos, no es nuevo) la Convención de los Derechos del Niño, que fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989. De acuerdo con la Constitución española, la Convención es parte integrante del ordenamiento jurídico, de aplicación directa en España y el estándar mínimo que debe respetarse a la hora de legislar y desarrollar políticas públicas que afecten a la infancia.
La convención sobre los derechos del niño es un edificio sobre cuatro pilares que son
- la no discriminación,
- la primacía del interés superior de menor,
- la garantía de la supervivencia y el pleno desarrollo,
- la participación infantil.
En la legislación española, viene recogido en el artículo 2 de Ley Orgánica de la Protección Jurídica del Menor que todo menor tiene derecho a que su interés superior sea valorado y considerado como primordial en todas las acciones y decisiones que le conciernan, tanto en el ámbito público como privado. De la lista de elementos que ha de tenerse en cuenta para la evaluación del interés superior del niño destaco en este momento dos, el cuidado, protección y seguridad del niño y el derecho del niño a la salud.
¿Podemos decir que la gestión de esta crisis se ajusta a ley?: ¿se han tenido en cuenta los derechos de la Infancia, sus necesidades a la hora de tomar decisiones, de elaborar R.D., Instrucciones, Resoluciones, … o ¿todo se ha hecho desde un enfoque adultocentrista?. César Rendueles, filósofo y profesor dice en una entrevista “desde el primer momento se autorizó a los dueños de perros a sacar a pasear a sus animales. Lo cual me parece muy bien, por supuesto. Pero lo cierto es que los dueños de los perros también contagian y estamos hablando de muchísima gente. En España hay 13 millones de mascotas registradas, más que niños menores de 15 años. Simplemente se confía en que esas personas actuarán con responsabilidad y no abusarán de ese privilegio”. Sigue diciendo en la entrevista “En el caso de las madres y padres de niños no se ha tenido esa confianza. No se ha permitido, por ejemplo, que los niños salgan a pasear diariamente unos minutos con todas las medidas de seguridad que sean necesarias: de uno en uno, acompañados de cerca por un adulto, en cierta franja horaria, respetando la distancia de seguridad, sin usar parques ni zonas comunes… Tal vez ni siquiera se ha tomado en consideración esa posibilidad”.
No hay que incumplir en ningún caso las instrucciones que han dado las autoridades sanitarias, pero sí es lícito hacernos preguntas sobre decisiones que afectan al bienestar de un colectivo tan vulnerable, a su desarrollo y futura salud mental. Debemos exigir que nuestros responsables, a cualquier nivel, pongan en valor la infancia y tomen sus decisiones preservando el bienestar de la misma.
He encontrado en las redes este texto que me gustaría compartir y nos ayudará a reflexionar:
La infancia no necesita aplausos, necesita caricias de mariposa
La infancia no necesita mirar pantallas sino ser mirada
La infancia no busca llamar la atención, sino ser atendida
La infancia no necesita, un… ¡muy bien! Necesita confianza para hacer
La infancia no le sirven tanto un…¡cuidado!!! Le sirve verdaderamente ser cuidada
La infancia no entiende de gritos, entiende de suaves palabras
La infancia no necesita tanto comprender como ser comprendida
La infancia no necesita ser dirigida sino acompañada
La infancia no solo necesita movimiento sino también espacio para moverse libremente
La infancia no entiende de futuros, sino de continuos presentes
La infancia no entiende de dichos, sino de ejemplos
La infancia no necesita ser comparada sino ser aceptada tal y como es
La infancia no solo necesita crecer en valores, necesita aún más, ser valorada
La infancia no sólo necesita respetar las normas, necesita, además, ser respetada
La infancia no entiende de vida sino de vivencias y experiencias
La infancia no necesita que vengas, necesita que estés
La infancia necesita tanto comprender, como ser comprendida.
Necesita de personas adultas que la entiendan porque la infancia es, la vida misma.
Autor del texto: Serena Psicomotricidad
Cuidaros y cuidar mucho.
Fdo.:
Un@ confinad@